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Te amo… pero soy feliz sin ti: Un Análisis Clínico‑Académico del Apego, la Espiritualidad y la Liberación Emocional
Referencia principal: Jaramillo, J. (2016). Te amo… pero soy feliz sin ti: Cómo vivir libremente, sin apegos y sin miedos. Aguilar / Penguin Random House Grupo Editorial.
1. Introducción y Base Científica
El fenómeno del apego emocional y la dependencia afectiva constituye uno de los problemas psicológicos más prevalentes y debilitantes en la sociedad contemporánea. Las investigaciones epidemiológicas estiman que la dependencia emocional afecta aproximadamente al 10‑15 % de la población general, con una mayor incidencia en mujeres y en personas con antecedentes de trauma temprano o estilos de apego inseguro (Castelló, 2005; Moral & Sirvent, 2009). En el ámbito clínico, la Organización Mundial de la Salud (2022) ha reconocido el impacto significativo de las relaciones disfuncionales y los trastornos del apego en la salud mental global, vinculándolos con cuadros de ansiedad, depresión mayor y trastorno de estrés postraumático complejo.
La obra Te amo… pero soy feliz sin ti: Cómo vivir libremente, sin apegos y sin miedos (Jaramillo, 2016) emerge en este contexto como un texto psicoespiritual que aborda la problemática del apego desde una perspectiva integradora, amalgamando la sabiduría espiritual de tradiciones orientales con las realidades materiales y psicológicas del mundo occidental. Jaime Jaramillo, conocido internacionalmente como “Papá Jaime”, ha dedicado su vida al servicio humanitario y a la enseñanza de principios espirituales orientados a la paz interior, labor que le ha valido reconocimientos como el Premio Mundial de la Paz (1990) junto a la Madre Teresa de Calcuta (“Sobre el autor”, Jaramillo, 2016, p. 159).
El presente ensayo clínico‑académico tiene como objetivo analizar en profundidad los conceptos y herramientas propuestas por Jaramillo (2016) desde un riguroso marco científico, estableciendo conexiones con la literatura especializada en psicología clínica, neurociencia del apego, teoría de la regulación emocional, psicología positiva y la creciente evidencia sobre los beneficios neurobiológicos de la meditación y las prácticas contemplativas. Se sostiene la tesis de que las enseñanzas de Jaramillo, aunque formuladas en un lenguaje accesible y experiencial, reflejan principios neuropsicológicos y psicoterapéuticos validados empíricamente, que pueden ser integrados como complemento a intervenciones clínicas formales para el tratamiento de la dependencia emocional y los trastornos del apego.
“La solución real para poder vivir sin apegos no está en el exterior y no depende de nada ni de nadie, sino que, por el contrario, está en el interior de cada ser humano.”
— Jaramillo, 2016, p. 6
2. Marco Teórico y Neurobiológico del Apego
2.1 La Teoría del Apego y sus Implicaciones en la Vida Adulta
El concepto de apego que Jaramillo (2016) describe minuciosamente a lo largo de su obra —“el peor de los vicios” (p. 7)— encuentra su correlato científico en la Teoría del Apego desarrollada por John Bowlby (1969, 1973, 1980) y expandida por investigadores contemporáneos como Mikulincer y Shaver (2007). Bowlby postuló que los seres humanos nacen con un sistema psicobiológico innato que los motiva a buscar proximidad con figuras protectoras en momentos de estrés o amenaza. Este sistema de apego establece “modelos internos de funcionamiento” que moldean las expectativas y conductas en las relaciones interpersonales a lo largo del ciclo vital.
Jaramillo (2016) ilustra esta dinámica con crudeza y honestidad a través de sus experiencias con los niños de la calle en Bogotá: “Algo que me pareció increíble fue ver cómo niñas adolescentes y mujeres que vivían en la calle, porque habían sido maltratadas o abandonadas por sus padres, rechazaban la oportunidad que yo les estaba brindando de tener un hogar, amor y educación, debido al apego afectivo. Ellas preferían continuar viviendo en una alcantarilla pestilente […] con tal de seguir al hombre que supuestamente amaban” (pp. 13‑14). Esta observación fenomenológica es clínicamente consistente con los hallazgos de la investigación sobre apego inseguro y trauma complejo (van der Kolk, 2014).
2.2 La Neurobiología del Apego y el Miedo a la Pérdida
Jaramillo (2016) dedica un capítulo significativo a analizar los miedos que subyacen al apego, identificando el miedo a la soledad, el miedo a perder a la persona amada y el miedo a perder la comodidad material (pp. 71‑77). Esta taxonomía experiencial encuentra un sólido respaldo en la neurobiología contemporánea del apego. La investigación con neuroimagen funcional ha documentado que la amenaza de pérdida de una figura de apego activa intensamente el sistema de amenaza cerebral (amígdala, hipocampo, corteza cingulada anterior), regiones implicadas en la detección del miedo y la experiencia subjetiva de angustia (Eisenberger et al., 2011).
El autor introduce una distinción clínica fundamental: la diferencia entre el dolor (respuesta sensorial y emocional inmediata) y el sufrimiento (elaboración mental secundaria). “El dolor es causado por múltiples circunstancias […]; el sufrimiento es un hecho estrictamente mental; es la interpretación que hace tu mente del dolor que se está padeciendo. Es el efecto, nunca la causa” (Jaramillo, 2016, p. 84). Esta formulación ha sido neurocientíficamente validada por Farb et al. (2010) y Singer et al. (2004), quienes demostraron que el dolor físico y el sufrimiento psicológico asociado al rechazo social activan redes neuronales relacionadas pero diferenciables.
2.3 La Espiritualidad como Campo de Conciencia Superior
Uno de los aportes conceptuales más innovadores de la obra de Jaramillo (2016) es su modelo de los “campos de energía” que constituyen el ser integral —cuerpo, mente, intelecto, ego y conciencia pura— y su propuesta de la espiritualidad como un “campo superior de conciencia” desde el cual se pueden resolver los problemas generados por los campos inferiores (pp. 36‑38). Investigadores como Davidson y Goleman (2017) han documentado que la práctica sostenida de la meditación —que Jaramillo propone como herramienta central— produce cambios neuroplásticos significativos: reducción de la reactividad amigdalina, fortalecimiento de la corteza prefrontal y mejor conectividad inhibitoria entre ambas regiones (Hölzel et al., 2013; Creswell et al., 2016).
2.4 La Psicología del Ego y la Teoría de la Autodeterminación
Jaramillo (2016) dedica una sección sustancial a “desenmascarar al enemigo oculto: el ego”, al que describe como “el controlador de estos campos [cuerpo, mente, intelecto]” que “está contaminado por la programación recibida” y “siempre está buscando reconocimiento, aprobación, adulación, manipulación o control” (p. 37). Utilizando la metáfora del “ficus estrangulador” (pp. 58‑59), ilustra cómo el ego puede secar la vitalidad del ser. Este constructo encuentra paralelismos en la psicología académica a través del concepto de “contingencias de la autoestima” (Crocker & Wolfe, 2001) y la distinción entre “motivación controlada” y “motivación autónoma” (Deci & Ryan, 2000). La secuencia propuesta por Jaramillo —“primero debemos ser, luego debemos hacer y por último tener” (p. 29)— invierte la lógica consumista y se alinea con los hallazgos de la psicología positiva sobre el bienestar eudaimónico.
3. Análisis Temático: Tipos de Apego y sus Fundamentos Psicológicos
3.1 El Apego Afectivo: Dependencia Emocional y Amor Adictivo
El apego afectivo, al que Jaramillo dedica la mayor extensión de su análisis, es conceptualizado como una forma de dependencia que confunde el amor genuino con la necesidad posesiva. Relatando su primera experiencia adolescente con el apego (p. 13), describe cómo el amor se transformó en obsesión y sufrimiento. Esta descripción es clínicamente consistente con el constructo de “dependencia emocional” investigado por Castelló (2005), caracterizado por necesidades afectivas insatisfechas que se intentan cubrir mediante relaciones desadaptativas.
Fisher et al. (2016) conceptualizan el amor romántico intenso como una “adicción natural”, documentando cómo el rechazo amoroso activa regiones cerebrales asociadas con el craving de sustancias (núcleo accumbens, ínsula anterior). La distinción fundamental de Jaramillo entre amor verdadero (basado en la libertad, el respeto y el dar) y apego (basado en el miedo, la posesión y el necesitar) sintetiza décadas de investigación sobre amor maduro versus amor dependiente (Fromm, 1956/2000).
3.2 El Apego Material y la Felicidad Condicionada
La sección dedicada al apego material (pp. 20‑23) aborda la paradoja de que, más allá de un umbral que garantiza las necesidades básicas, el incremento en posesiones materiales no se traduce en aumentos proporcionales en bienestar subjetivo (Kahneman & Deaton, 2010). Jaramillo relata su propia experiencia de pérdida económica como un momento de despertar de la conciencia: “Fue en ese maravilloso instante cuando desperté de mi inconsciencia y me di cuenta de que todas las cosas que había obtenido y que creía que eran la fuente de mi felicidad, en ese momento, eran la raíz y la causa de mi infelicidad y sufrimiento” (p. 21). Esta experiencia ilustra el concepto de “adaptación hedónica” (Brickman & Campbell, 1971) y la distinción entre placer efímero y bienestar eudaimónico (Ryan & Deci, 2001).
3.3 El Apego Ideológico y la Rigidez Cognitiva
El análisis del apego ideológico (pp. 23‑24) introduce una dimensión relevante para comprender fenómenos como el fanatismo y la incapacidad de cuestionar creencias limitantes. Jaramillo narra el episodio traumático del asesinato de niños de la calle por parte de “escuadrones de la muerte” cuya ideología sostenía que “la única forma de rehabilitar un niño de la calle es asesinándolo” (p. 24). Desde la psicología cognitiva, este fenómeno se relaciona con el concepto de “rigidez cognitiva” y los sesgos de confirmación (Nickerson, 1998), así como con las “creencias irracionales” identificadas por Ellis (1962). Las creencias listadas por Jaramillo (p. 68), como “Triunfar es tener poder, reputación y prestigio, sin importar lo que tenga que hacer o sacrificar”, constituyen el núcleo cognitivo de la perturbación emocional.
4. Las Herramientas Terapéuticas de Jaramillo: Un Análisis desde la Psicoterapia Basada en la Evidencia
4.1 La Autoobservación como Proceso Metacognitivo
La “autoobservación” que Jaramillo propone como práctica central —“diariamente te observes a ti mismo cuanto te sea posible y todo lo que sucede a tu alrededor, como si le estuviera sucediendo a otra persona” (p. 91)— coincide con el concepto de “metacognición” desarrollado en la Terapia Cognitiva Basada en Mindfulness (Segal et al., 2013). El autor introduce las “tres posiciones perceptuales” (pp. 38‑39): Primera posición (totalmente involucrado, sintiendo el sufrimiento); Segunda posición (testigo externo, observando la experiencia como si le ocurriera a otro); Tercera posición (observador consciente y apreciativo, viendo el acontecimiento “con los ojos de Dios”, tal cual es). Este modelo de desidentificación progresiva guarda semejanza con la técnica de “defusión cognitiva” de la Terapia de Aceptación y Compromiso (Hayes et al., 2012).
4.2 La Visualización Creativa como Intervención de Imaginación Guiada
La técnica de “visualización creativa” (pp. 109‑114) —que implica crear una “imagen vívida, colorida y descriptiva de lo que quieres lograr” utilizando todos los sentidos— encuentra fundamento en la investigación sobre “imaginación guiada”. El principio neurocientífico subyacente es que “el cerebro no distingue entre un acontecimiento real y uno imaginado” (Jaramillo, 2016, p. 110), una afirmación que refleja hallazgos sobre la activación de regiones cerebrales similares durante la percepción real y la imaginación vívida (Kosslyn et al., 2006). La técnica de visualizar un árbol para depositar pensamientos perturbadores (p. 101) combina principios de externalización simbólica y conexión con la naturaleza (Bratman et al., 2019).
4.3 La Meditación como Tecnología Terapéutica Validada
El capítulo dedicado a la meditación (pp. 114‑147) constituye la contribución más sustancial del autor. Propone tres técnicas específicas: Primera técnica: Abriendo las puertas de tu corazón (pp. 143‑144), una meditación basada en la respiración consciente similar al body scan de Kabat‑Zinn (1990); Segunda técnica: meditación contemplativa (pp. 145‑146), que evoca un lugar seguro en la naturaleza, afín a las técnicas de “lugar seguro” de terapias de trauma como EMDR (Shapiro, 2018); y Tercera técnica: meditación dinámica (p. 147), caminar lentamente con conciencia plena. Los metaanálisis han documentado que estas prácticas reducen significativamente ansiedad, depresión y estrés (Khoury et al., 2015), y aumentan la densidad de materia gris en regiones prefrontales (Lazar et al., 2005).
4.4 El Servicio Altruista como Intervención Terapéutica
La propuesta de complementar la meditación y la visualización con el “servicio amoroso a los demás” (p. 148) está respaldada por evidencia creciente sobre los beneficios psicológicos de las conductas prosociales. Jaramillo explica que “cuando sirves, en tu cerebro se genera una reacción química en la cual liberas serotonina” (p. 148). La investigación neurocientífica ha documentado que las conductas de generosidad y ayuda activan el sistema de recompensa cerebral —incluyendo el núcleo accumbens— y se asocian con la liberación de oxitocina y endorfinas (Moll et al., 2006; Zak et al., 2007). Los estudios longitudinales demuestran que el voluntariado se asocia con reducciones en síntomas depresivos y mayor satisfacción vital (Jenkinson et al., 2013).
5. Casos Clínicos Ilustrativos
Caso 1: Dependencia Afectiva Post‑Ruptura
Identificación: Mujer de 34 años, profesional del sector educativo.
Motivo de consulta: “No puedo superar que mi esposo me dejó por otra mujer. Han pasado dos años y sigo sintiendo que no puedo vivir sin él.”
Historia clínica: Casada 10 años, relación con celos, control y dependencia económica. Esposo mantenía relación extramarital durante los últimos tres años. Al descubrirlo, él abandona el hogar. La paciente mantiene contacto intermitente con episodios de esperanza y desesperación.
Sintomatología: Trastorno Depresivo Mayor moderado. Insomnio, anhedonia, llanto frecuente. BDI‑II = 32 (rango severo).
Creencias disfuncionales: “Sin él, no soy nada”, “Nunca encontraré a nadie que me quiera”, “He desperdiciado mi vida”.
- Psicoeducación: Distinción amor verdadero vs. apego (Jaramillo, 2016).
- Autoobservación metódica: Diario de pensamientos y emociones.
- Reestructuración cognitiva: Cuestionamiento socrático de creencias disfuncionales. Afirmaciones positivas.
- Visualización creativa: Imágenes de una vida autónoma y plena.
- Meditación: Técnica 1 (respiración consciente), 10‑15 min diarios.
- Servicio altruista: Voluntariado para resignificar la propia experiencia.
- Establecimiento de límites: Contacto cero con la expareja.
Caso 2: Apego Material y Crisis de Identidad Post‑Pérdida Económica
Identificación: Varón de 52 años, empresario.
Motivo de consulta: “Perdí mi empresa, mi dinero, mi estatus. Siento que ya no soy nadie. He pensado en suicidarme.”
Historia clínica: Empresario exitoso durante 25 años. La crisis económica lo llevó a la quiebra total. Separado, con dos hijos universitarios. Refiere que su identidad estaba completamente ligada a su éxito empresarial.
Sintomatología: Episodio depresivo mayor severo con ideación suicida. Aislamiento, vergüenza intensa, sentimientos de fracaso y desesperanza.
Creencias disfuncionales: “Sin dinero no soy nadie”, “He fracasado como hombre”, “Mis hijos se avergüenzan de mí”.
- Manejo inicial de crisis: Evaluación del riesgo suicida, contrato de seguridad. Derivación a psiquiatría.
- Reestructuración profunda de la identidad: Modelo “primero ser, luego hacer, por último tener”. Inventario de fortalezas personales no vinculadas al éxito económico.
- Visualización creativa: Imagen de una nueva vida con propósito, explorando dimensiones no comerciales.
- Meditación contemplativa: Conexión con la naturaleza para recordar “la cantidad de cosas materiales que no necesito para ser feliz” (Jaramillo, 2016, p. 23).
- Servicio altruista: Asesoría a emprendedores de bajos recursos, resignificando su experiencia.
- Reencuadre narrativo: De “fracaso” a “oportunidad para redescubrir quién soy”.
6. Discusión: Implicaciones Clínicas y Limitaciones
6.1 Valor Psicoeducativo y Complementariedad Terapéutica
Te amo… pero soy feliz sin ti (Jaramillo, 2016) puede ser conceptualizado como una herramienta psicoeducativa de primer orden para pacientes con dependencia emocional, apego disfuncional o dificultad para gestionar pérdidas. Su lenguaje accesible, rico en metáforas y narrativas experienciales, lo hace particularmente útil para individuos en las fases de “precontemplación” y “contemplación” del modelo transteórico del cambio (Prochaska & DiClemente, 1983). La obra proporciona un marco conceptual comprensible y técnicas prácticas (meditación, visualización, autoobservación) que pueden incorporarse como tareas intersesión durante el proceso terapéutico.
6.2 Limitaciones y Precauciones
No obstante su valor, la obra debe utilizarse con precaución y contextualizada apropiadamente: (1) Las afirmaciones y técnicas no han sido sometidas a ensayos controlados que evalúen su eficacia directa; la evidencia presentada es fundamentalmente experiencial. (2) Algunos pasajes pueden sugerir que la liberación del apego es más lineal y sencilla de lo que la complejidad clínica muestra; pacientes con trauma complejo o trastornos de personalidad requieren intervenciones más estructuradas. (3) La distinción entre “dolor” y “sufrimiento”, aunque clínicamente útil, podría ser interpretada como invalidación del dolor emocional legítimo. (4) El lenguaje espiritual puede no resonar con todos los pacientes. (5) Las narrativas personales del autor pueden no ser generalizables a todos los contextos culturales y clínicos.
7. Conclusiones
El análisis clínico‑académico de Te amo… pero soy feliz sin ti (Jaramillo, 2016) ha revelado una obra de notable profundidad que trasciende las categorizaciones simplistas de la literatura de autoayuda, ofreciendo un modelo integrador de la liberación del apego que resuena con los hallazgos más avanzados de la neurociencia afectiva, la psicología cognitivo‑conductual y la investigación sobre mindfulness y prácticas contemplativas.
La primera conclusión es que la distinción propuesta por Jaramillo entre el amor verdadero (basado en la libertad, el dar y el estado de conciencia del ser) y el apego (basado en el miedo, la posesión y la necesidad) constituye un aporte conceptual de relevancia clínica que proporciona un lenguaje accesible para fenómenos que la psicología académica ha documentado. La segunda conclusión es que las herramientas prácticas propuestas —autoobservación, visualización creativa, meditación y servicio altruista— convergen con intervenciones psicoterapéuticas basadas en la evidencia, particularmente la meditación, validada por una extensa literatura neurocientífica.
La tercera conclusión es que el modelo de los “campos de conciencia” propuesto por Jaramillo, aunque formulado en lenguaje espiritual, ofrece un marco conceptual que puede enriquecer la comprensión clínica de los procesos de cambio psicológico, siendo sorprendentemente afín a los mecanismos de cambio propuestos por las terapias de tercera generación, particularmente la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT).
“El día que deposites la felicidad en otra persona, ese día, te convertirás en un ataúd con patas, porque ya tu felicidad no dependerá de ti.”
— Jaramillo, 2016, p. 48
Finalmente, la obra de Jaramillo nos recuerda un principio terapéutico fundamental: el amor sano y la libertad emocional no son incompatibles, sino que se presuponen mutuamente. La capacidad de decir “te amo, pero soy feliz sin ti” no refleja frialdad o indiferencia, sino el logro de un nivel de desarrollo psicológico y espiritual en el que el amor se convierte en una expresión de plenitud interior que no necesita poseer para sentirse seguro. La ciencia psicológica contemporánea no podría estar más de acuerdo.
8. Referencias
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